When I'm Thinking About You


El sol nos olvidó ayer sobre la arena,
nos envolvió el rumor suave del mar,
tu cuerpo me dio calor,
tenía frío,
y allí, en la arena,
entre los dos nació este poema,
este pobre poema de amor
para ti.
Mi fruto, mi flor,
mi historia de amor,
mis caricias.
Mi humilde candil,
mi lluvia de abril,
mi avaricia.
Mi trozo de pan,
mi viejo refrán,
mi poeta.
La fe que perdí,
mi camino
y mi carreta.
Mi dulce placer,
mi sueño de ayer,
mi equipaje.
Mi tibio rincón,
mi mejor canción,
mi paisaje.
Mi manantial,
mi cañaveral,
mi riqueza.
Mi leña, mi hogar,
mi techo, mi lar,
mi nobleza.
Mi fuente, mi sed,
mi barco, mi red
y la arena.
Donde te sentí
donde te escribí
mi poema.
(Poema de amor-Joan Manuel Serrat)



Not For You : Part 7


Inevitablemente se volvería a quedar, como ella, profundamente dormido y solo se levantarían cuando la hermana, que acababa de llegar de la mano de su enamorado, les anunciaba, a la vez que encendía la luz, que habían traído pollo a la brasa y que se dignaran a sentarse a la mesa a comer junto a ellos. Sentados los cuatro comieron bromeando sobre como Genaro había conseguido cambiar las costumbres de la casa y ya no pedían para comer pizza, sino solo pollo o chifa. Genaro sonrojado les dijo que lo lamentaba y que no era como podia pensarse parte de ese engreimiento que siempre le achacaban.

— Olvídate te estoy jodiendo—dijo María Fe, la cuñada, mirando al hombre de pocas palabras que tenia por enamorado.
Lo más saltante, aparte de su inquietante belleza, en María Fe terminaba siendo lo incomodo que resultaba ser para Genaro saber, pero sobre todo que ella lo sepa, que ambos tenían la misma edad. Entonces, no se necesitaba ser tan perspicaz para darse cuenta que Vero era su hermana menor, la única, la engreída, a la que María Fe se había encargado de cuidar y casi criar cuando tras vivir casi toda su vida en Filadelfia su madre abruptamente decidiera que Vero regresaría a Lima a estudiar en el mismo pretencioso colegio por el que pasaron ella, las hermanas de su madre y cuanta mujer existía en esa disfuncional familia.

Por eso, cuando tiempo atrás Vero en medio de una reunión familiar sobrevoló el tema de haber conocido por una amiga a un chico algo mayor que le había interesado, pero al que no había vuelto a ver y al que pensaba tal vez no iba a volver a ver jamás, en ese momento María Fe solo atinaría a sonreír “cachosa” pensando que se trataba de una tontería de su hermana. Pensamiento que no le duraría mucho tiempo pues apenas a las horas se aseguró en contarle por teléfono a su madre las inquietudes nacientes de Vero. La madre alarmada con la noticia le dijo que siendo cierto que Vero ya antes había tenido dos “enamoraditos” eso había sido cosa de niños y que ahora que ya estaba crecidita y muy linda había que tener cuidado más aun si el susodicho era mucho mayor que ella. María Fe entendió el mensaje e hizo todo lo posible por averiguar si Vero había vuelto a ver al tipo ese que, entendía ella, quería aprovecharse de su hermana menor.
Tiempo después, en medio de una noche de viernes, luego que Genaro la dejara en casa, Vero decidió hablar de una buena vez con su hermana de su incipiente romance. María Fe, por su lado, jamás imaginó de lo que se trataba y sonreía por lo que decía era demasiada seriedad en su hermana. Vero le contó que no solo había vuelto a ver a Genaro, sino que estaban muy enamorados y que ya sabía que diría que era muy mayor para ella a lo que, y sin dejarla pronunciar palabra alguna, le pidió que antes de opinar de él al menos lo conozca y tras eso sacara sus propias conclusiones. María Fe muy ofuscada antes de todo le preguntaría si habían tenido intimidad a lo que Vero le respondió categórica que no y que él respetaba que ella tenga tiempos distintos a otras en ese tema. Vero seguiría enumerándole las características más normales de la personalidad de Genaro hasta cuando María Fe irrumpió sentenciando.

— Tú dile que venga nomás que lo quiero conocer, y luego de eso hablamos— dijo Maria Fe terminando la conversación.

Genaro sintiéndose retado acepto ir inmediatamente al encuentro de la hermana. Tan rapido como al día siguiente él llegaría a conocer a la familia de Vero, en especial a la hermana y el balance de dicho encuentro no pudo ser mejor, todo salió como si hubiese planeado minuciosamente el encuentro. Marìa Fe y Genaro conversaron muchìsimo y siempre se noto que se habían caído en gracia tanto que hasta, mientras bebian el vino que Genaro habia llevado, brindaron por la felicidad de las parejas. Nota aparte seria las bromas que se jugaron sobre el carácter de la hermana y la coincidencia tanto en gustos musicales como en su afición por la escritura.

— Escúchame “ser extraño” la verdad es que me caes de puta madre pero si le haces daño a mi hermana te cagas— le dijo María Fe luego del quinto trago, mientras le abrazaba fuerte el cuello.
— Descuida que aunque es cierto que recién somos pareja pasa que tengo mucho tiempo amándola, y jamás haría nada que arriesgue que mis ojos no la vean más—dijo sincero Genaro.
— ¿Mucho tiempo? , discúlpame no entiendo
— Olvídalo, son huevadas mías.


["...Porque no hay nadie como tù que haya hecho huella en mi interior, que me haga ser alguien mejor.. hoy necesito de tu amor.."]

Not For You : Part 6

Concentrada Vero parecía no querer que se le escapara nada de lo que sus oídos recibían ni disgustarle que la ex de su enamorado se siga “banqueteando” recordando esa relación que ella tantas veces había maldecido. Es más, de rato en rato se atrevió hasta a soltar sonoras carcajadas, como cuando Andrea le menciono lo raro que le parecía que a Genaro no le gustara casi nada de comer.
Es puro engreimiento eso me parece—dijo Andrea—si es el ser más engreído y soberbio que conozco—siguió diciendo revistiendo sus palabras con una dosis de malicia que, muy a su pesar, no lograrían hacer mella en el pensamiento de Vero.

[Ella, mientras Andrea seguía hablando silente pareció alejarse de la conversación recordando la noche que su hermana mayor y su novio invitaron a la pareja a una elegantísima pizzería y él no comió, al menos por cortesía, ni siquiera el pan al ajo. Sonreía sola cuando se acordó que ella fingiendo tener la necesidad imperiosa de comprar afuera alguna “chuchería” literalmente lo jalo a la puerta del lugar para recriminarle su actuar, a lo que él muy suelto de huesos le diría que de ninguna manera, en mayúsculas y negrita, comería algo que no era de su agrado y que, en cambio, pediría una botella de un buen vino argentino que bebería mientras esperaba que acabara la cena familiar —valoro el gesto de tu hermana pero espero entiendas que hago suficiente oliendo respetuoso esas huevadas que no comería jamás, entiende amor que me da asco el olor a leche y por ende a queso, y no soy yo es mi organismo, discúlpame si la cago toda —dijo muy serio y convincente]

Ese sábado Genaro se había negado, por obvias razones, a ir con Vero y sus amigas al bar al que media ciudad quería entrar. Habían discutido un poco con aquello que cada uno tenía su grupo de íntimos y que no siempre había resultado siendo la mejor idea juntar a todos por las marcadas diferencias en costumbres y, sobretodo, en edades que existía entre ellos.

— No vamos a discutir por cojudeces ahora hay que pasarla bien ya luego sales con tus amigos y yo con los míos—le dijo mientras pensaba a quien podría llamar más tarde para cerrar la noche con unos tragos y un poco de buena música.

Abrazados se quedaron dormidos en la sala del sótano de la elegante casa de Vero. Él cuando abrió los ojos encontró la sala hecha un desastre; había tubos de papitas fritas abiertos, cigarros a medio fumar, discos por todos lados y dos vasos de vodka a medio tomar. Sonaba por quinta vez el disco Ten de Pearl Jam y ella dormía profundamente pero, justamente, cuando él intento ponerse de pie Vero sin despertarse le apretó fuerte los dedos que tenían entrelazados, él en ese momento se acordó de la primera vez que ella entro a su casa.

[Esa noche habían decidido no salir y ver películas tomando algo con la diferencia que esta vez lo harían por primera vez en casa de Genaro. Ella llego bellísima tanto que por un instante al abrir la puerta consiguió que él se quedara inmóvil contemplándola sin poder decir nada. Para esa primera visita a su casa Genaro había preparado todo tan bien que hasta su cuarto lucia ordenado, los discos en sus cajas, había colocado dos ceniceros y vasos limpios además de tres películas que le había encargado temprano comprar a la empleada de su casa. A ella le dijo: “Cómprate tres películas no importa quienes actúen solo le dices al vendedor que sean bien románticas”. Bebieron el vodka, que ella saco de la mochila apenas llegada, comieron pringles y no vieron ninguna película entera, Luego, relajados por el alcohol decidirían cantar gritando su canción emblema: indifference. Él le contó que justamente en el lugar que estaban pero a solas, y siempre con la luz apagada, bebiendo vodka con naranja y escuchando el mismo disco, había pasado horas pensando en su, por esos días, utópico encuentro. Le confesó que en esas ocasiones alucinaba como loco las cosas que le diría y también lo que ella le respondería —desde ahí ya sabía que nos llevaríamos bien—dijo sonriente. Las horas pasaron y el cansancio consiguió derrotar sus ganas de seguir departiendo y acabaron echados abrazados durmiendo. De pronto, el padre de Genaro, con una estratégica encendida de luz del garaje, le haría saber que ya era hora que partiera a llevar a su casa a Vero. Él iluminado por el reflejo de la luz en la cortina abrió los ojos y vio como ella dormía tranquila sobre su pecho. En eso, recordó de esas noches cuando solo en su cuarto pensaba en ella que casi siempre tenía una imagen recurrente surcando su cabeza: ella durmiendo mientras sonaba indifference y él diciéndole que nunca le había pasado de ver a alguien y saber, en ese mismo instante, que se trataba del amor de su vida. Él tomo el control del equipo puso la canción y le hablo al oído mientras ella dormía profundamente. Cuando le dio el último sorbo al vaso y decidió despertarla ella, de pronto, apretó muy fuerte sus dedos, que lucían entrelazados, lo que aparentemente denotaba que estaba despierta. Pero no, no lo estaba. Lo que si quedaba claro es que ambos aun seguían soñando. Ella durmiendo y él despierto]


[Años despues, y como no todo era Pearl Jam, coincidirian en que esta canciòn era sencillamente hermosa]

Not For You : Part 5

Andrea no pudo más que sorprenderse al enterarse de los hechos llegando incluso, en un arranque de celos inédito en ella, hasta a jurar que encontraría la forma de que paguen caro por lo que ella suponía se había tratado de una burla hacia ella.
Ellas durante los días posteriores evitarían cruzarse y cuando, por alguna casualidad, les tocaba compartir alguna mesa siempre se preocuparían en disimular y tratarse como si nada hubiera ocurrido. Todo esto hasta esa noche de sábado cuando, por fin, se quedarían solas en el bar de moda; ahí mientras bebían el cuarto trago consecutivo de la botella de absolute que antes Vero había comprado y, justamente, cuando sonaba una canción de Pearl Jam, por primera vez hablarían, no tan vagamente, del tema.

— Es seguro que sigue siendo fanático de Pearl Jam, ¿no? — preguntó algo mareada Andrea— hasta ahora me acuerdo cuando emocionado, viendo algún video de ellos, juntaba los dedos alucinando estar tocando los riffs de rearviewmirror —siguió comentando al tiempo que se reía.
— ¿Aun toma solo vodka?—continuó preguntando. Recuerdo que él solía decir que lo único absoluto de este mundo venia en botella, en esa de letritas azules.
— Es rarísimo, pero de un momento a otro ha comenzado a tomar ron y es que acaba de probar una marca de la que dice ha quedado prendado y entonces ahora, a veces, toma ron con coca cola, aunque conmigo sigue tomando vodka —respondió Vero con cara de disfrutar el tema.
— Mira Vero hace tiempo quería decirte que no me siento incomoda contigo, no albergo rabia, ni fastidio hacia ti, pero sí le reprocho a él un tema de formas pues siento que antes de todo debió hablar conmigo. Entiendo, que si bien estábamos alejados eso no quitaba para nada que él sabía perfectamente que yo lo seguía queriendo, y mucho. Y tanto era así que por eso mismo hasta respeté esos espacios en los que él prefería que no nos viéramos—dijo mostrando un gesto adusto Andrea.
— No podría decirte otra cosa que no es un tema que me agrade tratar, es más siempre lo he evitado pero si algo hay que decir eso sería que él quiso hablar contigo, explicarte y tal vez no lo hizo por la presión que significa que tú pertenezcas a mi entorno y más aun que seas la hermana de mi mejor amiga— dijo Vero tratando de justificarlo, intentando lavarle la cara a Genaro.

Más tarde con lo que restaba de la botella se trasladaron a una mesa distante del bullicio que ofrecía la pista de baile del bar y ahí pasarían, casi sin querer, largas horas y tal vez por lo borrachas que estaban gastarían el tiempo hablando de lo que cada una adoraba y detestaba de Genaro. Andrea, siempre deliciosamente engreída e infantil, decía no poder olvidar que nunca pudieron ir juntos a comer a alguna pizzería—y esto debido a que Genaro no comía ningún derivado de lácteos y, dicho sea de paso, con esto reducía lo posible de compartir con él a unos cinco platos a lo sumo — tampoco al cine a ver películas de dibujos animados y menos a bailar desenfrenadamente toda la noche en alguna pista de alguna discoteca de la más linda playa del sur de Lima, en razón que Genaro detestaba las multitudes salvo esta sea en la tribuna popular del equipo de sus amores, o en medio del frenetismo de un buen concierto. En cuanto a lo que le encantaba por esas épocas de él sin pensar mucho pudo mencionar cuatro cosas: lo usualmente interesantes que eran sus temas de conversación, su vasta cultura, en especial la musical, su magnífico sentido del humor y su buen gusto al vestirse.

—Sin embargo, sigo pensando que es un brother que merece mucho menos de la suerte que ahora mismo tiene — sentenció Andrea.


[Dice Genaro que Mrs.V escucha esta canciòn por lo menos una vez a la semana]


[Mrs.V esta segura que Genaro adora esta canciòn]

Por tí puedo vivir del amor [ y cantar ]

Es sábado y acaba de ganar mi equipo de toda la vida, estoy en medio de la tribuna, cantando y saltando viendo como los jugadores se acercan a agradecer a la hinchada por el aliento que queda claro que hoy, como tantas otras veces, fue parte importante en el triunfo sobre ese otro equipo que reniega que el pueblo haya adoptado una sola religión, un solo equipo en su alma y corazón: Alianza Lima.
Tras los abrazos con los amigos de tribuna se acaba de iniciar un ritual de celebración que lo he oído y gozado por años, aquel del bombo ha empezado a entonar "Pedro Navaja" del Maestro Ruben Blades e inevitablemente he sentido como la sangre recorre, en furiosas idas y venidas, todo mi cuerpo. Es indescriptible la emoción por eso todos procuramos entregar lo poco que nos queda de voz cantando esas coplas transformadas esta vez en himno tribunero.
Blades reconocido por ser autor de tal vez las mas grandes obras que conoce el genero de la salsa, letras que han ido a parar al alma misma del pueblo, se ha declarado hincha aliancista algo que para envidia de muchos suele repetir cada vez que le mencionan la palabra Perú . Y esto pues le queda claro, como es cierto, que Alianza Lima es el Perú y el Perú es Alianza Lima.
Por eso, no resulto para nadie extraño que con motivo de su concierto en el año 2004 en Lima-- de precios prohibitivos para la clase popular-- diversos grupos del comando svr se hicieran presentes --colgaron banderas en los dos puentes que circundan al lugar del recital -- para entonar desde afuera del lugar pero desde dentro del alma las letras del panameño.
Es todo como bien lo describiría Antonio Machado, esta vez con adendum de Facundo Cabral, en este texto:

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
que al volcar el corazòn
en el alma popular,
lo que se pierde en gloria
se gana de eternidad

Entonces, "Pedro Navaja" ya no es de su autor le pertenece a las masas, yace en el corazón del alma popular y se le escucha latir en la tribuna del equipo del pueblo del que somos hinchas Blades y yo.
Gracias Maestro, muchas gracias.


[¡Si la voz del pueblo es la voz de Dios y Alianza el equipo del pueblo hasta Dios es Alianza, carajo!]


["..Y creanme gente que aunque hubo ruido nadie salió,no hubo curiosos, no hubo preguntas nadie lloró.." ]

Sueltos en Plaza


No sé hasta ahora si más pesaba la culpa o el hecho en sí de no tenerla, lo que sì es que fue el catorce de febrero más triste que me ha tocado vivir. Esa noche retumbaba en mis oídos la hermosa voz de Natalie Merchant cantando Space Oddity de Bowie; al tiempo que, entre triste y rabioso, apretaba fuerte una lata de cerveza que me apresuraba en terminar en las afueras de un elegante Hotel de San Isidro. Tenía muchas imágenes pasando por mi mente, oía su voz, olía su perfume, tristísimo estaba convencido que no había parte de mi que no la añorase.

No sabía bien porqué pero presentía que ella llegaría y si no fuese el caso igual pensaba que estaba en el lugar correcto para estar un poco con ella, sin ella. Para eso bastaba recordar las noches que habíamos pasado oyendo sus canciones, de los besos, palabras y caricias que quisimos compartir con su música de fondo y de lo mucho que soñábamos ver juntos a nuestro trovador preferido: Alberto Plaza.

En eso cuando apareció, y ya no con la mirada y sonrisa de aquella noche en que besándonos se reveló ese no tan secreto amor que abrigábamos desde cuando solo nos podíamos ver de lejos, nerviosos nos miramos y sospecho que un poco intentamos esconder la alegría que sentíamos de vernos. Tomé un poco de aire y traté de evitar que la humedad que se iniciaba atrás de mis ojos conociera la luz y delatara que estaba a punto de empezar a morir o a vivir, que en este caso parecía ser lo mismo.

— Hola, ¿como estas?—dije nervioso
— Pensando, reordenando mi vida, pero la verdad es que no muy bien—dijo casi sin mirarme.
— Pensé que tal vez no vendrías—dije suavemente casi susurrando.
— Casi no vengo pero a pesar que se que las canciones inevitablemente me van a poner muy triste igual quise venir a oírlas y también a ver de lejos lo que tuve cerca, a ti—dijo mirándome fijamente a los ojos.
— Es increíble que esas canciones que un día nos unieron hoy sonaran en medio de esta separación—dije intentando que bajara la guardia y me dijese algo que consiga aliviar, en algo al menos, el dolor que suponía su alejamiento.

De pronto, en medio de la rala charla que manteníamos, caímos en cuenta que nuestros boletos decían que no tendríamos una ubicación cercana y aunque si bien estaríamos a solo algunas filas de distancia, igual no podíamos entrar juntos, y entonces eso suponía una despedida más en nuestras vidas. Mientras me indicaban por donde debía entrar seguía mirándola y sin despedirme con un gesto le hice saber que la noche aun no terminaba para nosotros. Entre y casi ni oí a quien amablemente me indicaba el lugar de mi asiento yo solo quería saber donde estaría ella, ya el resto era lo de menos.

Desde mi ubicación lo tenue de las luces y la gente de pie no me permitían verla, en eso recordé que en la puerta de ingreso a la sala estaban regalando, a modo de degustación, vasos llenos de una cerveza nueva. Salí pensando que tomar una, o dos, o tres de esas conseguirían menguar mi ansiedad.

— Sabia que aquí lo encontraría Señor—me dijo riéndose
— Sí, yo también, acuérdate que somos igualitos, cortados y recortados por la misma tijera.
— ¿y ahora que?, al menos podríamos brindar por que ya no tenemos nada porque brindar—farfulle entre serio y jocoso— y es que muerto el perro se acabo la rabia, ¿no? — seguí diciendo disfrazando mi afirmación en una pregunta.

Ella solo atino a mirarme sin decir nada para luego caminar de vuelta a la sala dejando desairada la pregunta. Justamente cuando reingrese se apagaron todas las luces y empezó el recital. Las canciones transcurrieron y en más de una asomaron algunas lágrimas evocando a la persona que tenía tan cerca y lejos a la vez. Al final, en la última canción cuando algunos se acercaron al escenario yo decidí hacer lo mismo y fue ahí que al pie del mismo que la pude ver iluminada por una luz que barría la sala. Y claro que me sentí bendecido que cada cinco segundos esa mágica luz me dejara verla en todo su esplendor y no puedo decir otra cosa que lucia hermosa y con un gesto de estar emocionada y melancólica al mismo tiempo. Esperando que salga por tercera vez a ofrecer una ultima canción vimos encenderse las luces de la sala que era, como no, un aviso inequívoco que todo, ahora si, había terminado. Pasados unos minutos cuando salía de la sala me preguntaba si lograría encontrarla, si lograría verla una vez más. En ese momento me sorprendí de verla al pie de la escalera mirándome esperando que baje.
Esos pocos segundos que pasaron hasta que descendí transcurrieron mientras me creaba mil teorías sobre lo que se venia; abrigaba la esperanza que me dijese que no podía vivir sin mi y que fuéramos a algún romántico lugar a celebrar que nuestro amor estaba de fiesta, aunque pensaba que también existía la posibilidad que me reciba con un apasionado beso y no haya necesidad de decirnos nada mas.

— Te esperaba—me dijo y tras eso vi como su lengua recorría sus secos labios. Estaba nerviosa y yo lo sabía pues ella solo hacia eso cuando alguna situación la mantenía inquieta.
— Gracias, la verdad que jodido es todo esto, juro que nunca me he sentido tan triste, siento que puedo ver mi alma y que esta luce apagada, casi sin vida—dije gesticulando y agitando los brazos al aire desfogando molestia y dolor.

Salimos del Hotel y caminamos rodeando un hermoso parque. No hablabamos cuando ella cruzo su brazo al mío mientras miraba fijamente a ningún lugar. A poco de llegar a la Avenida le pregunte si se quedaría conmigo, si al menos esa noche podríamos compartirla juntos. Me dijo que no era lo más adecuado, que no quería arriesgarse a retroceder en una decisión ya tomada. Mientras estiraba la mano a la espera que se detenga algún taxi, me dijo que tal vez un día se podría arrepentir de haber terminado con lo nuestro, pero que a ese momento no pensaba en volver conmigo. No dijo que nunca lo haría pero no había necesidad yo ya sabia-- mientras se alejaba mirándome en el taxi-- que se iba para siempre y con ella mi vida, así de difícil.

Maldita debilidad

Hablábamos de cualquier cosa antes que Genaro me interrumpiera altisonante: “soñé con la maldita”, de pronto su mirada se perdió, hizo una pausa y siguió “carajo, no te das cuenta que hace tiempo que eso no pasaba, dime ¿será que esta a punto de reaparecer para llevarse eso poco que sabe dejo con vida en mí cuando se mando mudar?”, me preguntó con cara de intriga. No me atreví a contestarle y solo amague una tibia sonrisa pensativa. Enseguida me empecé a preocupar pues era verdad que tenia años de no nombrarla en nuestros clásicos viernes de tertulia. Desde siempre esas noches las pasábamos hablando de música, libros y, como no, de mujeres. El siempre hablaba de las mismas pero hubo un espacio largo de años que se deleitaba masoquistamente recordando a la que el mismo denominaría: la maldita. Bebía recordando amargamente como fue que ella pretextando cualquier tontería se había largado de su vida. No me tenia que recordar que cuando eso ocurrió el le acababa de comprar y entregar el anillo mas lindo que encontró en una fina joyería de la ciudad. La odiaba, amaba, olvidaba y recordaba a la misma vez, todo en simultáneo me parece. Es solo en ese contexto que podía entenderse que el se sintiera orgulloso que ella, ya ahora casada y madre de una niña hermosa , acabara de confesarle, a una indiscreta amiga que tenían en común, que de todos sus amores fue con el con quien mejor la había pasado, que fue el mas cague de risa de todos al que ella creía, al fin y al cabo, había amado de verdad.

—Es que la tienes al frente, la miras y hasta sus mentiras parecen verdades, es así—me dijo jocoso.

Estábamos muy locos y hacíamos huevadas —me decía riéndose con gesto de no entender de que carajo se reía tanto—aguanta, no es que haya sido el mas payaso lo que pasa es que ella es mi copia fiel y entonces solo conmigo encuentra vida y, por ende, disfruta y se ríe—siguió afirmando algo que sospecho hasta el mismo esperaba sea verdad.
Lo que es yo, de ella tengo vagos recuerdos, me había tocado verla pocas veces a lo màs, y haciendo un esfuerzo, puedo recordarla muy enamorada de el y siempre-pero siempre- muy acelerada. Confuso logro verla dueña de un rostro hermoso y de un gesto de sentir superioridad frente a todo y todos. Lo que se dice una creída insoportable.Ya de lo que me contaba de su relación podía inferir que lo de ellos fue una rara clase de amor que solo conocía niveles altísimos de alegría o, en su defecto, de inmenso dolor. El mismo lo describía casi como una droga en pleno efecto y tras el mismo, algo que en ambos extremos lograba mantenerlos embelesados el uno del otro. Algo tan intenso como fugaz, tan eterno como endeble, tan trivial como imborrable.



[Fue màs o menos asì vino blanco, noche y viejas canciones]

Balada para una despedida

Lima, 08 de Enero del 2009

A ti ,

Antes de decidir escribir estas líneas he acabado de secar el llanto que no es otra cosa que la dolorosa exteriorización de la pena que supone escribir lo que he de escribir ahora mismo. Suena, te cuento, como hace dos años y meses “Balada para una despedida”, con la diferencia que aquella vez pasada recurría a esa canción para decirle adiós a mi historia anterior y darle paso a otra- la de nosotros- que pensé podía ser la mejor, la más linda, la definitiva. Esta vez, en cambio, mis líneas reposan tristemente en la misma canción pero para despedirme de ti.
Este, como ya dije, tristísimo final no me exime de reconocer que me equivoque y mucho, descuida lo sé, aunque se que he acertado también y es, justamente, tener siempre presente lo bueno y lo malo lo que me ayudara a seguir adelante. Somos muy distintos y no seria mentir decir que no me siento mejor-ni peor- que otros muchos, lo que si tal vez diferente. Hoy esas nuestras diferencias, entre otras cosas, dictan que debo decirte adiós. Y esto no a partir de una o muchas situaciones, sino por la suma de ellas. Hoy que no nos respetamos, que estamos lejos de ser aquellos que decidieron hace algún tiempo estar juntos, prefiero alejarme con la pena que esta despedida supone. Hoy que no eres aquella que dulcemente podía sobrellevar mis malos ratos, aquella que podía poner en la balanza lo que significaban esos malos humores míos confrontados con la seguridad que podía darte sentir que subyacía en mi aquel que te amaba, te respetaba y, sobretodo, te daba ese lugar estelar que merecías en mi vida.
En esta parte siento que debo reiterar que cuando me refiero al quiebre de todo no me excluyo en la responsabilidad, todo lo contrario asumo lo que me toca de ella. Es solo que no he podido manejar algunas situaciones, siento que me ha ganado el dolor. Entiendo, además, que ya tocara el momento que precises de comentar a viva voz- a propios y a extraños- mis yerros, mis limitaciones, y tal vez solo exorcizada esa rabia es que recién puedas empezar de nuevo. Suerte en eso. Mucha suerte.

Es seguro que con la noticia algunos sonreirán y dirán: “yo sabia” sabrás que no me apena darles en la yema del gusto, porque sé de sobra que si lo nuestro llego a su fin no fue por cosas que se sabían al momento de empezar, sino por cosas que no supimos hacer, decir, dejar de hacer y dejar de decir dentro de ella. Otros, seguro los menos, lamentaran sinceros que todo haya terminado, dirán que se nos veía muy bien juntos andando de un lado a otro planeando y soñando con una vida futura juntos.

Inmerso en el final a ti, sinceramente, gracias y disculpas:

Gracias por hacerme crecer con tu tesón, tus ganas de ser mejor, por irradiarme tu empuje, tu optimismo, por hacerme ver que habían cosas mas importantes por las que luchar.
Gracias por hacerme sentir menos las perdidas que he tenido, porque a tu lado me sentí menos solo, apoyado, engreído incluso.
Gracias por tu ternura, por tu amor, por el respeto y por la admiración que sentí tuviste algún día por mí.
Gracias por las veces que oíste atenta y preocupada como te contaba todo aquello que nunca conté pero que apoyado en la confianza infinita que te tengo es que pude contar.
Gracias por los innumerables detalles que tuviste conmigo por aquel tan lindo que me hizo, como ahora, romper en llanto: la rosa y el disco. Ese momento sublime me lo llevo conmigo en mi equipaje de vida. Gracias de nuevo.
Gracias por dejarme conocer tu alma de buena mujer.
Disculpa por no haber podido llenar efectivamente todos los aspectos que soñaste gozar con el amor de un hombre, soy falible lo siento.
Disculpa mi soberbia, mis malos ratos, tratos, celos, y por todo aquello que, por el contrario, no supe hacerte sentir.
Disculpa por no contestar si acaso hubiese que leer o contestar esta despedida que no es una más y es, a mi pesar, la definitiva.
Disculpa por no haber sido lo suficientemente bueno, detallista y no llenarte de todo lo que tú merecías. Lo siento, solo tenia mi amor.
Disculpa por escribir como escribo lo siento no me salio de otra forma, no llores si acaso pensaras hacerlo, ya sabemos que si de verdad somos el uno para el otro la vida se encargara de juntarnos alguna vez.
Disculpa si no supe cambiar tu frío por calor.

Adiós, cuídate y ojala puedas tratar bien a mi recuerdo, a lo que fui. No me voy sin decirte que tengas la seguridad que muchas veces nos soñé juntos para siempre, pero los sueños los forjan y llevan a cabo las personas, no los amores; y a veces ellas mismas no son compatibles no por malas, sino porque no lograron cobijar la siempre necesaria tolerancia y terminan siendo agobiadas por sus diferencias aun cuando, como es el caso, se quieran tanto.

Genaro.


El diablo del Diablo


Un día más. Siempre fue así y esta vez no tendría porque haber sido distinto. O si. Lo cierto, es que este ultimo lo esperé de una forma especial y esto por razones tales como el saber que ya no despertaría con el saludo de mi madre, ni tampoco con el llamado cariñoso de algún amor quien presurosa llamaría para ser la primera en desearme que pase un feliz día, sin dejar de decirme que me amaba y que ya pasadas las horas recibiría de sus manos el disco o libro que tanto quería. No. Nada de eso pasaría y, entonces, solo quedaba encontrar algún alivio en las palabras de mi cantante favorito aquello que reza algo así como que en todas las transformaciones se pierden cosas, pero también se ganan otras. ¡Es cierto!, como diría,en medio de una canción, el mismo genio argentino. Tan cierto como que estos treinta y fracción me encontraban viviendo solo, sin pareja — que no es lo mismo que estar solo porque estar con uno mismo nunca es poco— y gozando de los beneficios y desventajas que trae consigo la soledad voluntaria.
Al final todo fue mejor de lo que pensaba. Llamaron los que debían de llamar, llegaron los que debían de llegar, pensaron las que debían de pensar y la ausencia de aquella que llamó y pensó fue solo eso: un espacio libre que no quiso, a pesar de ella, llenar.
Lo más lindo llego de lejos o, digo mejor, de cerca.


["Someone like you.."-Use somebody-Kings of Leon]